Otelo
Hoy te he visto besándote con otro:
parecía más grave que otras veces
en que has vuelto a mis brazos por inercia
saciada del amor que en mí no hallabas.
He pensado en matarte, en las ventajas
de una vida en la cárcel dedicado
por completo al estudio de lo humano
que tanto odio y que tanto amo en los libros.
No han durado los brotes homicidas
-los celos pierden fuelle al confirmarse-
más que un ascua de infierno atemperada.
Quise hacerme notar al despegaros
-estabas tan absorta... no me viste-:
Hoy se ha abierto la tierra y me ha tragado.
