Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb

miércoles, 22 de mayo de 2013

Soneto doble improvisado durante el evento por Elvira Roda, la chica 'burbuja' de Valencia


Soneto doble improvisado durante el evento por Elvira Roda, la chica 'burbuja' de Valencia

Lo cierto es que no sé lo que se espera
de mí: me encuentro manos a la obra
desde esta esquina oscura en un teatro
que empieza a iluminarse de repente

dejándome a la vista inquisitiva
del público -me observan rodeado
de otras siete personas que realizan
la misma acción extraña encomendada-.

Se trata de escribir algún poema
(da igual si bueno o malo, aunque espontáneo),
y no se me da bien improvisar

-rebusco  atosigado en la recámara
de versos abortados: tanto polvo
y ni una sola idea aprovechable-;

así que empezaremos otra estrofa
en busca de una atlántida anegada
por un mar insondable de fracasos
a ver si al fin llegamos a buen puerto

sumergido y anclado de corales
que pueda algún lector sacar a flote
-si no acaba saliendo panza arriba
perdido entre palabras inconexas-

dotando de sentido la inmersión
a ciegas (sin oxígeno ni datos
que indiquen lo profundo de las aguas):

quizá haya suerte y hasta consigamos
que -tímida- la más bella burbuja
emerja desde el pecio de estos versos.

viernes, 17 de mayo de 2013

Lluvia discordante


Lluvia discordante

Me ha despertado el ruido de la lluvia
machadiana, monótona, truncada
quizá por un papel en el alféizar
que la ha vuelto más bien dodecafónica.

Últimamente duermo demasiado
(y demasiado mal -o sea: a horas
en las que el mundo gira a toda máquina-)
y paso en vela el curso de la noche,

por eso esta mañana he ido rumiando
durante diez minutos la metáfora
que tal vez contuviera este poema:

quizá soy el papel (quizá otro objeto:
la placa de metal) que distorsiona
la música del día resonando

en tono fracturado y cacofónico.

lunes, 13 de mayo de 2013

5:45


5:45

Son las seis menos cuarto
de la mañana:

el silencio crepita
como si interpretara
la partitura en blanco de John Cage.

Algún vecino
-desde la calle-
saca el llavero
de su bolsillo,
abre la puerta
del patio, sube
las escaleras
manoseando
la barandilla
y entra en su casa

repitiendo el sonido
que ha hecho frente al portal

(he sentido un atávico
miedo -cual si accediera
a mi interior cerrando
de un portazo mi alma
para que no entre nadie,
dejando las ventanas
de par en par abiertas
para que cuaje el frío-).

sábado, 11 de mayo de 2013

Hai-kú


Hai-kú

La vida: un fallo
de trapecista torpe.
La red no aguanta.

viernes, 10 de mayo de 2013

Hai-kú


Hai-kú

Ya te conocen
-tu campo es un erial-,
espantapájaros.

jueves, 9 de mayo de 2013

A ver cómo lo digo


A ver cómo lo digo

Tienes razón, lo sé (siempre te pido
de más -y luego a cambio de tan poco
que crees que no agradezco suficiente
tus nobles y esforzados sacrificios-):

entiendo que no olvides que -lo siento-
lo mismo he dicho en otras ocasiones,
pero esta vez te juro que soy franco
-no como la anterior y la penúltima-

porque esta vez me niego a que me invada
la pena que me fuerza a que me rinda
y acabe dando todo por perdido.

Y sin embargo quiero que me escuches
(no tengo nada que decir: te quiero
-y no pienso tragarme mis palabras

por más que nunca alcancen a expresarlo-).

miércoles, 24 de abril de 2013

Variaciones dudosas


Variación I

Vuelven las dudas, las incertidumbres:
las ganas de mandar todo a la mierda
ahora que ya está justo a la vuelta
de la esquina lo poco que has pedido

(quizá porque un reflejo conseguía
que brillara mejor con luz lejana,
quizá porque jamás imaginaste
en el fondo que un día apareciera

y ahora lo ves tan cerca -lo percibes
en su justa extensión por vez primera-
que no te lo terminas de creer,

quizá porque en tu vida se confunden
lujosos espejismos con oasis
de manantial con agua envenenada

y estás en un guión de David Lynch).

Variación II

Vuelven las dudas, las incertidumbres,
el qué será de mí que no haya sido,
las ganas de mandar todo a la mierda
a punto como está de realizarse

(conoces la canción de tantas veces
-su horrísona y truncada melodía-
en ronca voz de afónicas sirenas
asido al leño a flote en el naufragio

que temes que al final -y como siempre-
descubras que el esfuerzo ha resultado
mayor que la posible recompensa

y no te quede ya ni la esperanza
-menguante, irracional, extinta casi-
que deja el encontrarse a un solo paso

costoso, torpe, lento, irreversible.

sábado, 13 de abril de 2013

Para Antonio Machado en Colliure (por encargo de una amiga)



Para Antonio Machado en Colliure (por encargo de una amiga)

Me piden, don Antonio, que le escriba un poema
-me lo pide una amiga que aprecio de verdad-
para que se lo deje a modo de diadema
coronando su lecho ¿contra su voluntad?

Quiero pensar que no, que no le ofendería
que -igual que en aquel juego- un humilde papel
envolviera la piedra y venciera a la fría
losa que le sepulta de manera cruel.

Le pido comprensión -pues sé que usted la tiene-
e incluso un poco de esa condescendencia suya
-sincera, deferente- que a día de hoy nos viene
igual de bien que en tiempos de aquella infame bulla.

Me gustaría hacerle a modo de homenaje
(también -no se le olvide- a mi apreciada amiga)
unos versos sencillos: que el resultado encaje,
más mal que bien, en su obra -seguirle como a auriga-.

Ignoro en qué sentido de la palabra bueno
he sido bueno -trato de mejorar, no obstante-:
en la estrecha medida de lo posible, estreno
-ya que traje no puedo- sonrisa hasta que aguante.

En fín, sobre política, permítame que no hable:
seguimos a la gresca, no dando pie con bola.
¿Hermanos como usted y don Manuel?: el sable
del capitán espera igual que la pistola.

Me quedo con sus plumas y empuño aquí la mía
que espero que se junte al modo mosquetero
-tercera y triste españa- con las suyas un día
raso sin darme tiempo para decir: me muero.

Le dejo, don Antonio, que a veces me parece
que estoy hablando solo -y Dios no sé si escucha-:
recuerdos de mi amiga, que es la que se merece
sus gracias -yo he exprimido mi habilidad: no mucha-.

domingo, 7 de abril de 2013

Hai-kú


Hai-kú

Somos partículas
de un dios efervescente
dándose un baño.

miércoles, 27 de marzo de 2013

El miedo



El miedo

El miedo está cercando las paredes
del cuarto en que el insomnio me captura
por no sé ya cuál vez consecutiva
y no puede tardar en presentarse

(la espuma que le brota de sus fauces
provoca filtraciones en el techo
y hay un fulgor de azufre en su mirada
capaz de hacer traslúcido el tabique):

por más que me persigne (encomendado
a un dios que se supone omnipotente
-tras cuya prescripción la luz se hizo-)

presiento que es inútil, no me sirve
rezar para que acabe con la noche
(mañana, al despertar llorando, el día

habrá parido un sol nacido muerto).