Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb
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lunes, 8 de agosto de 2011

Disculpa


Disculpa

Puedes llamar: te juro que he cambiado,
que ya no soy aquel que nunca quiso
ni supo valorar lo que tenía
e invade todo ahora que le falta.

Tienes razón: en otras ocasiones
he actuado igual, pero ésta es bien distinto
pues no cruzo los dedos extendidos
juntándome las palmas con que rezo.

Puedo esperar, quizá la penitencia
por tanto error copioso, innumerable
se tenga que alargar perennemente:

a mí que más me da, ya sólo quiero
-pues me has envenenado las canciones,
los versos, las camisas, las paredes-

morir por sobredosis de tu antídoto.

martes, 14 de junio de 2011

Colegas


Colegas

'Olvídate: nos quieren infelices
-canjean por dolor cada caricia-,
volviendo del infierno a por sus besos,
conscientes de que no las merecemos.

Les gusta que nos sangren las rodillas
a base de rezar a quien no escucha
y luego, como madres protectoras,
calmarnos: curasana, curasana.

No finjas que te coge por sorpresa:
tendrías que empezar a acostumbrarte
-admite que, si no, no es divertido-.

Ignórala tú igual que hace contigo,
no dejes que te amargue la existencia
y vamos a tomarnos unas copas'.

Entonces ya la amaba a mis espaldas.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Génesis IV



Génesis IV

Yo (el primero en nacer sin paraíso
-mi madre me alumbró con sufrimiento,
mi padre aparta espinos con sus dedos-)
me esmeré con mi herencia del castigo.

Trabajé en el oficio señalado
por Yahvé como yugo al desterrarnos
de un remoto, fugaz, vedado Edén
por querer conocer el bien y el mal.

Dios prefirió de Abel el sacrificio:
los frutos cultivados con mi esfuerzo
frente a una oveja dada por Jehovah.

De un golpe seco con objeto duro
he iniciado la historia de los hombres
derramando la sangre de mi hermano.

La marca me delata y me protege.