Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb
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martes, 20 de marzo de 2012

Vueltas

Vueltas

Se hace de noche mientras tú te marchas
en un tren que, de frente, es la divina
anunciación -te trae- y, cuando te aleja,
deja un surco de azufre en los raíles.

De vuelta a nuestra casa sólo quiero
soñar con que despierto y no es un sueño
que sigues acostada aquí y que duermes
soñando me imagino que conmigo.

Me pongo con el fregue, lleno el tiempo
con mil cosas que hacer -pozo sin fondo
que traga todo un mar- por no abrazarme

a ese molde que dejas en la cama
que no pueden colmar todas las vueltas
que doy para que el aire dense a arcilla

y llegue Dios y sople y te haga carne.

jueves, 16 de junio de 2011

A modo de disculpa avergonzada


A modo de disculpa avergonzada  

Nos hemos hecho mucho, tanto daño.
Tendría que llamar para pedirte
perdón, consuelo, amor, partir de cero,
volver a equivocarnos si hace falta.

Decirte que hace tiempo que no puedo
seguir pensando en ti sin que me duela
-la piedra en el zapato del cerebro-
y no te sé sacar de mi cabeza,

que pesa como el plomo la hojarasca
de páginas que caen del calendario
inútil -porque el tiempo se ha parado-.

Tendría que llamar, decirte, verte,
lanzarme y no esperar que te decidas,
tragar orgullo y dar el primer paso:

oriéntame este barco a la deriva.

viernes, 21 de enero de 2011

Singladura



Singladura

Uno intenta que casi no se note,
sigue yendo al trabajo cada día,
va silbando la misma melodía,
todo apunta a que está saliendo a flote.

Lo cierto es que se hunde, que su bote
va haciendo aguas, que su travesía
ha tocado a su fín, que la sangría
va extendiéndose igual que chapapote.

Se enciende ahora la luz que da sentido
-nada de religión, ni Dios, ni karma-
a este infinito errar, suena la alarma

-faro en el que estrellarse- y tu quejido
-nadie te escucha: ahórrate saliva-:
el único destino es la deriva.

miércoles, 28 de julio de 2010

Asideros del abismo



Asideros del abismo

Voy a empezar un libro, un poemario,
quizá compendio hueco y narcisista
que acabe con mis ínfulas de artista:
tal vez se quede en un simple dietario.

Puede que acabe siendo rutinario,
mero ejercicio vano y onanista
que sirva para no perder la pista
y desentumecer vocabulario.

Sólo quiero pedir que quien me lea
-dos, tres amigos (faro en la marea:
ellos la gloria, siendo yo el estrago)-

no deje de arrojarme si naufrago
cabos con los que asirme en el abismo.
Sabéis que lo demás me da lo mismo.