Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb
Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Sánchez Ortiz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Raúl Sánchez Ortiz. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de julio de 2012

No señalo a nadie (Soneto doble con estrambote del retrato deshonesto)


No señalo a nadie (Soneto doble con estrambote del retrato deshonesto)

Llega a casa a las dos de la mañana
tras una hora de bús (hoy el trasbordo
por suerte ha sido rápido: el trayecto
le ha costado diez veces más de tiempo

que en taxi -de dinero otras diez menos-)
y un rato largo hablando con su novia
por móvil (es la única manera
de mantener contacto: la distancia

y las vicisitudes económicas
les fuerzan a quedar de mes en mes
en casa de parientes generosos

-a punto de cumplir los treinta y cuatro y
lo que te rondaré sigue viviendo
en casa de sus padres como tantos,

intenta consolarse, aunque no ignora
que el tiempo va agotando las excusas
y ve que sus amigos son ya padres
o pueden permitirse un alquiler

con tal de no dejarse el sueldo en libros,
en discos y en películas-): trabaja
desde hace ahora seis años en un bar
del que se siente esclavo y propietario

sin ser más que el sufrido camarero
-encuentra algún sentido a su existencia
los días en que emplea el tiempo libre

en garabatear un mal poema:
a veces por las noches se pregunta
por qué extraña razón, en qué momento,

giró por el carril que no debía-.

martes, 17 de abril de 2012

Soneto doble alejandrino con estrambote a mi padre



Soneto doble alejandrino con estrambote a mi padre

Tú no lo entenderías pero en literatura
se acostumbra a que el hijo se dirija a su padre
en tono de reproche -con rasgos de ternura
para que quede claro que él es mejor persona-,

así que en estos versos -que espero que no leas-
voy a romper las normas sin miedo a que me acusen
de sentimentalismo -te escribo para colmo
estando vivo y sano seguro que por décadas-.

Supongo que más bien soy yo quien debería
autorecriminarme por darte algún que otro
disgusto -aunque, en el fondo, de muy poca importancia-,

pero -no te imaginas lo mucho que has ganado
habiéndote leído únicamente El conde
de Montecristo- callo porque no quiero tópicos.

(Sólo una vez te he visto llorar: mi tío estaba
-mi tío: tu cuñado y tu mejor amigo-
sedado y esperábamos -tres días de agonía-
que dejara este mundo del que así se aferraba;

tú le dijiste Quique: qué huevos tienes, macho
y desbordaste en lágrimas el dolor contenido:
sólo una vez, de adulto, te he dicho que te quiero
lanzándome a tus brazos de un salto involuntario)

Ya que nunca recuerdo cuando es tu cumpleaños
-sé que es por estas fechas- dejo aquí mi regalo:
sinceramente espero que no llegues a abrirlo

-Clint Eastwood o John Wayne como vaqueros íntegros
son sin duda mejores factótum que un poema-
(lo cierto es que me apura terminar repitiendo

lo que sólo te he dicho una vez desde niño).

jueves, 9 de diciembre de 2010

Autorretrato con cansancio



Autorretrato con cansancio

Mi rostro es una mancha de Rorscharch
que toma forma nueva cada día
según como lo tase el usurero
que espera en el espejo mi llegada.

Los músculos lo cierto es que me cumplen,
aguantan sin luxarse sobrecargas,
parece -pese al trato que le inflijo-
que mi metabolismo no claudica.

Por dentro no me miro por si acaso.
A veces cuando doy contra la cama
soporto un peso enorme, se diría

que todavía no han aterrizado
mis huesos: estructura de castillo
de naipes que un gracioso anda soplando.

Y ese gracioso es Dios y es tu aliado.