Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb

sábado, 16 de julio de 2011

Hai-kú


 Hai-kú

Plantar banderas
cuando has llegado al fondo
de alguna sima.

martes, 12 de julio de 2011

Hai-ku


Hai-kú

Mis sueños húmedos
le ponen a tu novio
cuernos oníricos.

domingo, 10 de julio de 2011

Me voy para volver


Me voy para volver

Me voy para volver -soy un cobarde
y a veces tengo suerte y me perdonas-,
para olvidar lo poco que he aprendido
y tropezar de nuevo ante este obstáculo

tantas veces muralla, zancadilla
que pone Dios al alma y que traspasa
la suela y se ha incrustado en el zapato
como una inversa piedra de locura.

Me voy la vista al frente, sin girarme,
naciéndome otra boca de la nuca
que ruega porque cedas y me llames:

como la pieza herida, desangrándose;
o la oportunidad que nunca tuve,
cansada de exhibirse ante mis ojos

desnuda, deseante, inadvertida.

miércoles, 6 de julio de 2011

Mejor así


Mejor así

Mejor dejarlo ahora -estropeado
a medias- antes de que no haya forma
creíble de decir: Cuando llegamos
ya estaba así, nosotros no hemos sido.

Mejor pensar: De habernos esforzado
hubiéramos podido ser felices
a nada que el entorno acompañara,
si logras perdonarme con los años.

Quizá si no anidamos en la herida
igual que infectas larvas expansivas
la cicatriz nos torne melancólicos

mañana cuando vuelvas la mirada
y el tiempo haya pulido las aristas
que arruinan cada gesto que emprendemos:

caricias que provocan desgarrones.

martes, 5 de julio de 2011

Hai-ku

 
Hai-ku

Al señalarte
mil dedos delatores,
sentirte ungido.

domingo, 3 de julio de 2011

Poema de terror



Poema de terror

Ya no me queda sangre que donarte,
ya apuraste su hez, ya soy vampiro
a mi vez y ahora busco ventanales
entreabiertos de noche que me acojan.

Ya no veré la luz que me hace daño
-mi cama es mi ataúd, los crucifijos
me causan aversión pues me recuerdan
la ignota salvación que ya no albergo-.

La vida se me fue por los simétricos
desagües que horadaron tus colmillos
con un ambigüo gesto lujurioso.

En vano me presento ante el espejo
para escrutar los cambios en mi rostro
y no cesa un segundo mi tormento:

te fuiste y ahora el mundo huele a ajo.

martes, 28 de junio de 2011

Suerte


Suerte

Lo cierto es que ciñéndome a los hechos
no puedo ni siquiera echar la culpa
-qué mas quisiera yo...- a la mala suerte
-...tener una coartada irreprochable-.

La culpa, de verdad, es de la buena,
de la que siempre pasa por mi lado
y aparta de mi ruta a los amigos
que van siendo su objeto de elección.

No tengo queja alguna de mis padres
-que al fín y al cabo siempre han permitido
que hiciera con mi vida lo que pueda-,

ni cargo mi conciencia con pecados
que traigan el infierno en su recuerdo.
Sé bien lo que me falta y lo que busco:

la mancha inoculada de belleza.

lunes, 27 de junio de 2011

¿Cómo?


¿Cómo?

¿Cómo definirás el resultado
-tú que piensas que tienes las palabras
precisas y adecuadas para todo
en el momento que abres tu libreta-:

'rescoldos de las ruinas demolidas'
o tal vez 'decepción pronosticada',
quizá 'es hora de hacerte ya a la idea
-te ha llevado tu tiempo darte cuenta

(llegaste a oscuras sin abrir los ojos
con guías que te dan pistas climáticas
-caliente, que te quemas- al infierno)-:

la vida es una diosa adolescente
que dice Fóllame con la mirada
(Perdona, no era a ti en sus parpadeos)'?

jueves, 23 de junio de 2011

Slippery when wet


Slippery when wet

Saliendo de la cama -tras la siesta-,
cruzando sin pensar por el pasillo,
al traspasar la puerta del servicio,
descalzo, he resbalado y me he caído

(las piernas como hojas de tijeras
abiertas contra el suelo en equilibrio
-la imagen se ha hecho eterna en mi cabeza-
cual títere arrojado en el baúl,

la punta del talón y la rodilla
de cada extremidad que me ha fallado
haciendo de peana improvisada).

Me he sentido lo mismo que un chiquillo
sin percibir aún que se ha perdido
que acaba de mezclar sangre y asfalto

y no rompe a llorar, pues nadie mira.

miércoles, 22 de junio de 2011

Póstumo e inédito


Póstumo e inédito

Sólo leo a los muertos, a los clásicos,
aquellos cuya estampa permanece,
que no me hacen perder mi tiempo -el oro-,
pues sé muy bien que el suyo ya ha pasado.

Los nuevos escritores resplandecen
cual flor de un solo día, decadencia
marchita de raíz, fugaz fragancia
que ya no huele al poco abierto el frasco.

Otro fin les espera a mis poemas
que tan devotamente he ido escribiendo
el día que alguien llegue a publicarlos

(mis hijos, por ejemplo, -si los tengo-
al verlos apartados como única
herencia que les deje al esfumarme).