martes, 14 de junio de 2011
Colegas
Colegas
'Olvídate: nos quieren infelices
-canjean por dolor cada caricia-,
volviendo del infierno a por sus besos,
conscientes de que no las merecemos.
Les gusta que nos sangren las rodillas
a base de rezar a quien no escucha
y luego, como madres protectoras,
calmarnos: curasana, curasana.
No finjas que te coge por sorpresa:
tendrías que empezar a acostumbrarte
-admite que, si no, no es divertido-.
Ignórala tú igual que hace contigo,
no dejes que te amargue la existencia
y vamos a tomarnos unas copas'.
Entonces ya la amaba a mis espaldas.
Publicado por
Raúl Sánchez
en
18:10

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Etiquetas:
Gustave Doré,
Poemas,
Soneto blanco
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