Asideros del abismo

Asideros del abismo
Robert Crumb

miércoles, 29 de septiembre de 2010

No sé cómo decirte

No sé cómo decirte

Perdóname haber sido el más imbécil
de todos los imbéciles del mundo
-y mira cuántos somos, no me digas
que tiene poco mérito lo mío-.

Perdóname también si algunas veces
no supe valorar en su medida
-pues no era un sacrificio- tu paciencia,
la fuerza primordial de tu sonrisa

para reedificar lo que he arramblado
como una Mary Poppins de un chasquido
poniendo orden al caos de mi mente.

Perdóname y olvida mis desplantes
-te pido otro perdón inmerecido-
mis insufribles cambios de carácter:

Me tienes que aguantar. Te necesito.

lunes, 27 de septiembre de 2010

How does it feel?


How does it feel?

No vuelvas a llamarme cuando pienses
en mí confiando en que hay telepatía,
ni creas que exaspero conteniéndome
o estoy obsesionado con tu imagen.

Todo está hablado y de esto hace milenios
-te quise y te pedí que te marcharas-,
no hay tácticas de acoso, ni derribo
que afecte a este baldío corazón.

Otras peores que tú ya lo intentaron
en cientos de ocasiones más propicias
y nunca consiguieron doblegarme

-se helaron al rozarme sus caricias
y fue el impacto tal que ante el desprecio
llegaron a dudar de su existencia-.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Desfile



Desfile 

Nada tiene sentido: es el absurdo
caótico quien rige nuestras vidas
-cada paso es un salto que sortea
la guadaña fallida de la muerte-.

Dios agarra tremendas melopeas
y se pone al timón entre amenazas
golpeando a grumetes que le advierten
del estado del mar y el suyo propio.

Nada tiene sentido: cada escollo
es un presagio del apocalipsis
-clavo oxidado hurgándote en el alma-.

Nada tiene sentido y no se acaba
-sembrado de empellones, zancadillas-
este desfile atroz con que avanzamos

entre codazos al despeñadero.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Travesía


Travesía

Parece que se va abriendo camino
como un filo de sable en la maleza
frondosa de una selva inexpugnable,
lo mismo que un atleta aun requeante.

Se puede imaginar que a su llegada
tras un buen tiempo de convalecencia
podrá al fin relatarnos la epopeya
que explique la razón de su demora.

Tropieza, avanza a paso de rayuela
en un campo de minas, va nadando
entre un sin fin de arenas movedizas.

Surcando entre tú y yo una geodésica
plagada de amenazas al acecho:
se acerca divisable la alegría.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Atrapado en el tiempo



Atrapado en el tiempo

Soñaba con que el mundo se me abriera
como un big bang, igual que una sandía
lanzada desde altura inalcanzable
para ofrecer su centro más sabroso.

Un golpe de fortuna que permita
justificar la falta de sentido
de todo lo anterior a mi momento
que tanto confíe en que llegaría.

Si hasta ahora todo fue como una esfera
de radio cero a punto de expandirse
¿cómo engañarse y no aceptar sereno

que va pasando el tiempo y nada pasa
más que el tiempo al pasar y va tan rápido
que no le alcanzan nunca los deseos?

viernes, 17 de septiembre de 2010

Νενικαμεν


Νενικαμεν

Te echo de menos tanto, no consigo
quitarme el corazón de la cabeza,
pensar con calma, aplomo y entereza,
que encaje lo que pienso y lo que digo.

Llevo tanto sufriendo este castigo:
no sé cómo aguantar, mi fortaleza
tiende al derrumbe, rasga su dureza
hielo incrustado, ausencia de tu abrigo.

Voy a embestir sin miedo a los puyazos,
llegar como Fidípides a Atenas
-correr batiendo récords a tus brazos-,

que cambie al ancanzarte tu dictamen:
decirte con mi voz audible apenas
-exhausto y satisfecho-: nenikamen.

martes, 14 de septiembre de 2010

Fe






Fe

Tras tanta decepción, traición y engaño,
tras tanto esfuerzo sin su recompensa
¿Cómo sentir la fe? ¿Cómo agarrarse
al clavo ardiendo que te crucifica

y comprender que todo lo que ocurre
es siempre la mejor de las ofertas
que Dios en su constante regateo
consigue de la huraña tasadora

hasta que, cuando nota que le aprieta
-me estás forzando más de lo que aguanto-
y siente que le exprimen su negocio,

se enciende, rabia y rompe la baraja
-en la última advirtió: 'De aquí no paso'-,
la muerte, nuestra dueña para siempre?



sábado, 11 de septiembre de 2010

Aquí



Aquí

Quédate aquí a vivir, entre mis brazos,
no tengo más cobijo que ofrecerte:
por techo las caricias de mis dedos
que expulsan los fantasmas de tus sienes.

Quédate siempre aquí, tienes espacio:
mis bíceps y antebrazos, tres paredes
que observas apoyada en la del pecho;
mis besos en tu cuello, la corriente.

Espera al menos a que cicatricen
del todo los zarpazos traicioneros
que asesta Dios con garras infecciosas.

No busques otro hogar más confortable:
seguro que lo encuentras y esta casa
se inunda al estallar lluvia de lágrimas

(goteras en el techo que hoy te cubre).

lunes, 6 de septiembre de 2010

Magnética atracción


Magnética atracción

'A ésto de mandar todo a la mierda'
decías estrechando la distancia
del índice y pulgar entrecerrados
-magnética atracción de polo opuesto-.

'A ésto' repetías acercando
incluso más aun los mismos dedos
-así lo dabas todo por perdido-
y a punto de creerte vi en tus ojos

que estoy en el minúsculo intersticio
que aguanta esas columnas del Mar Rojo
que pronto va a arreciar a los egipcios.

Y entonces recordé por qué te quiero.
Y sé que soy feliz porque te quiero.
Y déjame adentrarme en tu mar rojo.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Soneto


Soneto

No quedarán mis versos cuando falte.
No quedarán, lo único que dejo.
No quedará la sombra ni el reflejo,
el más fugaz fulgor, barniz o esmalte.

No quedarán y, aunque me sobresalte
saber que nada quede, no me quejo.
Van a quedar -acéptame el consejo-
lo mismo el haragán que el gerifalte:

así que, como nada queda luego
-se seca el manantial, se apaga el fuego-
y nada mientras tanto permanece,

no observes embobado que amanece
-recibe igual el triunfo que el fracaso-
porque antes o después llega el ocaso.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Poema


Poema

Estoy aquí a tu lado ¿no me escuchas?
Mi voz te llama muda y aun silente
consigues descifrarla en tu cabeza
-sé que piensas en mí cuando sonríes-.

No hay crédito que dar a habladurías,
a heraldos de taimadas intenciones,
trileros que te engañan con sus trucos
-estoy donde aseguras que me encuentro-.

Estoy aquí, esperándote, a tu lado:
no mires hacia atrás ni hacia delante,
no intentes ignorar mis aspavientos,

no pierdas la ocasión imaginando
que te has dejado puertas o ventanas
abiertas y es el aire -no mi anhelo

de tu alma y de tu piel- quien te acaricia.